El Principito

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viernes, 7 de marzo de 2014

Materiales en el periodo de adaptación

La elección de los materiales se basará en que estos sean atractivos para los niños, favoreciendo así su interés exploratorio (cocinita, muñecas, construcciones, ceras, plastilina, etc). No es conveniente que estos sean muy abundantes, pero sí han de ser suficientes para que cada niño tenga posibilidad de elección sin entrar en conflicto con los demás.
Utilizaremos aquí la información facilitada por los padres en las entrevistas previas, ya que conociendo las preferencias de juego de cada niño podremos adaptar nuestra propuesta de materiales, de tal modo que todos ellos podrán encontrar una opción estimulante.
Los materiales se dispondrán en un lugar accesible para los niños y en contenedores que permitan identificar con facilidad lo que hay dentro.
 
Un elemento importante con el que podrán contar los niños es con algún objeto de transición que traerán de su casa, ya que les aportará seguridad dentro de un entorno desconocido. Ya en los primeros días dispondremos también dentro del aula de una zona donde colgaremos fotos de los niños con sus familias (fotos que habremos solicitado en reuniones anteriores), que harán la función de puente entre el espacio familiar y escolar.

Pensando en las familias, durante el periodo de adaptación se utilizarán materiales de información como paneles a la entrada del centro, pizarras a la salida de cada aula con información concreta relativa a ese grupo, agendas…si bien al principio la información se procurará dar más de forma directa, ya que es importante cuidar la comunicación con las familias en un momento tan importante para ellas.

Organización del espacio en el periodo de adaptación


El espacio es otro de los elementos que hemos de tener en cuenta en el periodo de adaptación, ya que es desconocido por los pequeños, que para conseguir sentirse seguros y confiados tendrán que descubrirlo y hacerlo suyo.
Durante el periodo de adaptación, si bien se hará con los niños algún recorrido lúdico por las distintos espacios del centro para que los conozcan, el espacio de referencia, en el que permanecerán casi todo el tiempo, será el aula de ese grupo.

Dentro del aula, habrá una división por rincones de juego, que serán estables durante las primeras semanas. Los rincones serán pocos y fácilmente identificables. Algunos de ellos, como el de juego simbólico, estarán más orientados a la interacción y otros, como el de la lectura a momentos de soledad buscada. La zona de Asamblea será otro espacio estable, en torno al cual girarán muchas de las rutinas del aula.
 
Otro espacio al que se recurrirá de forma puntual durante este periodo es el patio. El patio representa un lugar donde expandirse y liberar energía y emociones, algo muy necesario estos primeros días. Sin embargo, como sabemos que el patio también puede ser fuente de conflictos (empujones por utilizar el tobogán, juegos más enérgicos, etc), trataremos de evitar estar demasiado tiempo en él, ya que los primeros días hemos de evitar experiencias negativas que condicionen al niño.


Organización del tiempo en el periodo de adaptación

El tiempo es sin duda el elemento clave en la planificación del periodo de adaptación.
Es un tiempo sobre todo pensado desde la perspectiva del niño, que llega a un sitio nuevo, desconocido para él y necesita ir familiarizándose con él de forma paulatina. La incorporación será pues pausada y gradual, teniendo siempre presente las características de cada niño y sus necesidades.
A las familias se les habrá facilitado en una reunión previa un horario individual para cada niño.
 
Los niños que ya hayan estado el año anterior en la escuela infantil no van a necesitar un periodo de adaptación tan largo, ya que conocerán a las educadoras, los espacios y los ritmos del aula. Con todo, se les indicara a las familias que los primeros días no permanecerán en ningún caso durante una jornada completa. Comenzarán por una hora, y se irá incrementando progresivamente el tiempo de estancia hasta alcanzar la jornada normal al final de la primera semana. Si detectamos alguna regresión o dificultad en alguno de los niños veteranos, se prolongará su periodo de adaptación una semana más.
 
El resto de los niños, los que acuden por primera vez, se dividirán en grupos de cinco, con horarios diferentes, de forma que no coincidan con los demás en los primeros días en el aula. El objetivo es crear un ambiente más tranquilo y sobre todo poder ofrecerles por parte de las educadoras una atención más individualizada.
Comenzarán por estar media hora, el primer día, para ir aumentando progresivamente el tiempo de estancia (media hora más cada día), hasta hacer la jornada completa los dos últimos días de la segunda semana. En este momento, lógicamente, ya todos los niños del aula habrán compartido el espacio.
Los niños también necesitan organizar interiormente su tiempo, y a estas edades esto se consigue a través de las rutinas, por lo que ya desde el principio las iremos introduciendo, dándoles un marco de referencia que les proporciona seguridad.
 
También hemos de prever los tiempos de las familias, estos no están tan predefinidos, así el tiempo que cada padre esté con su hijo dentro del aula dependerá de la evolución individual del pequeño, de cómo se adapte a este nuevo contexto. En este aspecto, la experiencia del educador va a ser fundamental para saber leer las señales que indican que le niño está preparado para permanecer solo en el aula, y no alargar así el acompañamiento más tiempo del necesario.
 
Por su parte, los educadores también tendrán que haber planificado sus propios tiempos. Los primeros días, en los que tendrán periodos sin atención educativa, podrán dedicarlos a labores como preparación de las agendas, anotaciones en anecdotarios, preparación de material para subir al blog de la escuela infantil, etc.

Y llegó el primer día...


El periodo de adaptación no comienza el día en el que el niño se incorpora a la escuela infantil, si no que, como hemos visto, se va preparando desde meses atrás a través fundamentalmente de la comunicación entre escuela y familia.

Pero con todo, es indudable que el día en la escuela es un día especial, un día repleto de muchas emociones para los niños, pero también para los padres y, por qué no, para las educadoras.

Toda la preparación previa contribuirá a que todo se desarrolle de forma más satisfactoria: estarán pensados los tiempos de estancia de cada niño, estarán dispuestos los materiales, estarán organizados los espacios…la incógnita es saber cómo va a vivir cada niño esta nueva experiencia…y precisamente para que ésta sea agradable, es por lo que todo lo demás no se puede dejar al azar.

lunes, 3 de marzo de 2014

Días previos a la incorporación a la escuela infantil



"¿Y si en vez de planear tanto voláramos un poco más alto?". Mafalda



Una semana antes de que comience el curso (principios de septiembre), se programarán una serie de encuentros, de los que ya se habrá informado previamente a los padres según lo explicado en la entrada anterior, que tendrán como objetivo, proporcionar a las familias información más detallada de la escuela en general y del periodo de adaptación en particular.
También se organizará una jornada de puertas abiertas de carácter lúdico para dar la bienvenida al nuevo curso.
En estos días las educadoras dedicarán su tiempo además a preparar las actividades del inicio del curso, a decorar la escuela con motivos referentes al Proyecto de ese año, a organizar los rincones, etc.

Reunión global y reunión de aula 

En un mismo día, en horario de tarde, cuando en principio la disponibilidad de los padres es mayor, se celebrará un reunión a nivel de centro y a continuación otra a nivel de aula.

La acogida de las familias se realizará en la sala de usos múltiples. Allí la directora del centro, acompañada de todas las educadoras, a las cuales presentará,  realizará una presentación multimedia recogiendo las características de la escuela, normas de actuación, formas de comunicación con los padres (aquí explicarán los paneles que se irán colocando, diarios de aula, agendas, etc). Y será en este momento también cuando se haga la presentación del Proyecto educativo que guiará la actividad de ese curso.

A continuación, cada educadora o pareja educativa, se reunirá con las familias de los pequeños que les corresponden en la propia aula. Allí les explicarán a grandes rasgos cómo van a trabajar el proyecto en su aula, formas de trabajo (rincones, juego libre, asamblea, etc). Resolverán posibles dudas y entregarán el horario individualizado del periodo de adaptación de cada niño. Será en este momento también cuando se entregue una relación con el material necesario para el curso (cartulinas, pegamento, goma eva, etc…) e indicación de elementos necesarios para el día a día que han de dejar en la escuela (mudas, pañales, cepillo de dientes, etc…).

Por último invitarán a los padres a que, de forma privada, si alguno desea aportar algún dato adicional o circunstancia nueva que no se hubiese recogido en la entrevista de junio, así lo hagan.


Jornadas de puertas abiertas
 

Ya en el preludio del inicio del curso, se celebrará una jornada de puertas abiertas, en la que se invitará a todas las familias a acudir a la escuela con los niños, pero también con hermanos, abuelos, tíos, y en general cualquier persona del entorno familiar que de un modo u otro va a participar de esta nueva etapa de los pequeños, involucrándolos así desde el primer momento, de forma que los niños se sientan totalmente arropados.

Con el objetivo de que los niños vean este nuevo espacio como un lugar lúdico y agradable, se organizarán ese día actividades en las diferentes estancias de la escuela, como cuentacuentos, canciones, pero sobre todo se dejará libertad de movimiento y de juego, todo ello rodeado de una atmósfera alegre y festiva.

 




domingo, 2 de marzo de 2014

Preparación del periodo de adaptación: comunicación familia-escuela, escuela-familia



"A los adultos les gustan los números. Cuando uno les habla de un nuevo amigo, nunca preguntan sobre lo esencial. Nunca te dicen: "Cómo es el sonido de su voz? Cuáles son los juegos que prefiere? Colecciona mariposas?" Te preguntan: "Qué edad tiene? Cuántos hermanos tiene? Cuánto pesa? Cuánto gana su padre?" Sólo entonces creen conocerlo". El Principito

Las familias de los niños que van a ingresar en la escuela infantil van a ser el primer soporte sobre el que se sustente el éxito del periodo de adaptación. En primer lugar, son las que mejor conocen a los niños y por tanto las que nos pueden dar la información más relevante acerca de las características individuales de sus pequeños.
Por otra parte, el cómo ellas vivan este periodo de transición de la vida familiar a la escolar será determinante, ya que pueden trasmitir a los niños, consciente o inconscientemente, sus temores e inseguridades, o todo lo contrario, una visión positiva de esta nueva etapa. Es importante en este sentido que las familias vivan este proceso como una ganancia, y no como una pérdida. Para facilitar que esto sea así, es importante que desde la escuela se les ofrezca seguridad y confianza tanto en la institución como en sus profesionales. Proporcionarles información sobre el funcionamiento del centro y consejos de cómo afrontar el periodo de adaptación, será muy importante.

Entrevista inicial con las familias

Después de finalizar el periodo de matriculación (finales de junio), cuando ya se haya hecho una distribución de los grupos y planificación de puntos básicos del inicio del curso, desde la escuela infantil se convocará a las familias (sin los niños) a una primera reunión individual con la que será tutora de sus hijos.
El objetivo de este encuentro es, por una parte, recabar información sobre las características del niño, se elaborará previamente un formulario de entrevista semi-estructurada, donde se recogerán cuestiones relativas a la salud del niño, hábitos de alimentación, sueño, preferencias de juego, desarrollo cognitivo, motor y emocional, características temperamentales, etc. Se dialogará con los padres para conocer sus expectativas, miedos, y resolver las dudas que puedan tener.



Información del periodo de adaptación

Siendo conscientes de las dificultades que las familias tienen hoy en día para conciliar vida familiar y laboral, con el objetivo de que puedan organizarse con tiempo suficiente, será ya en este mismo momento (entrevista inicial antes del periodo estival) cuando se les facilite un programa en el que se recojan las siguientes fechas a tener en cuenta: presentación del curso, reunión de aula, jornada de puertas abiertas, incorporación de los niños y duración aproximada del periodo de adaptación.
Además se les facilitará un folleto con información detallada sobre el periodo de adaptación: importancia y justificación de su aplicación, consejos para un abordaje positivo de este proceso desde el núcleo familiar, posibles reacciones de los niños y formas de responder a ellas, tiempos estimados, etc.


Primera visita del niño a la escuela

En la entrevista inicial se les habrá sugerido a los padres la conveniencia de que en el mes de julio acudan un día a la escuela acompañados del niño para que la conozca en un momento tranquilo, aprovechando las vacaciones estivales de gran parte de los niños de la escuela. Durante ese mes una educadora se encargará de recibir estas visitas individuales. El recorrido será breve y el objetivo fundamental es ayudar al niño a hacerse una idea de lo que es la escuela, eso de lo que tanto oirá hablar en los próximos meses, con el fin de evitar que se forme fantasías equivocadas de lo que se va a encontrar, ofrenciéndole pues un referente.





Objetivos del periodo de adaptación

" La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras". Jacques Rousseau


A la hora de planificar el periodo de adaptación para el grupo de 2 a 3 años que he seleccionado,  tendré presente la necesidad de dar cumplimiento a los siguientes objetivos:
  • Ofrecer un entorno emocionalmente seguro que facilite la transición tranquila del ámbito familiar al escolar, disminuyendo la tensión, miedo y angustia que puede generar este cambio.
  • Disponer un entorno estimulante, en cuanto a espacios y materiales, que invite a la actividad y a la exploración, para comenzar a hacerlo propio y disfrutarlo.
  • Favorecer el establecimiento satisfactorio de los primeros vínculos de relación de los niños con los compañeros, educadoras y demás personal de la escuela, contribuyendo a crear un sentimiento de pertenencia a un grupo.
  • Respetar los ritmos individuales y no intentar forzar ni acelerar el proceso, teniendo presente que cada niño es una persona única y diferente.
  • Introducir de forma paulatina a los niños en las rutinas diarias.
  • Dar confianza a las familias para que afronten de forma positiva este proceso, intercambiando con ellas información que contribuya al conocimiento mutuo.

jueves, 27 de febrero de 2014

Periodo de adaptación…¿necesidad o moda?

“Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...”. El principito


Pocas son las voces que hoy en día cuestionan la necesidad de establecer un periodo de adaptación en la incorporación de los niños a la escuela infantil, pero sin embargo sí hay quién opina que se está exagerando su importancia, poniendo en duda que los primeros días vayan a marcar de forma decisiva el resto de la escolarización.

En primer lugar, y antes de entrar en este debate…¿qué entendemos por periodo de adaptación? Es el proceso mediante el cual, a través de diferentes etapas, el niño se va a acostumbrado y aceptando su incorporación al medio escolar, que en un principio le es desconocido en todas sus dimensiones (educadoras, compañeros, espacios, materiales…), suponiendo además en muchos casos la  primera separación del niño de su ambiente familiar y sobre todo de su figura de apego. En este periodo será esencial proporcionarle seguridad emocional al pequeño.

Cuando yo empecé el colegio, párvulos en aquel entonces (suena a  Pleistoceno!), no había nada parecido al periodo de adaptación, llegaba un buen día y empezabas el cole sin más historias…Este planteamiento es el que utiliza alguna gente para cuestionar su necesidad, decir que hasta hace poco los niños empezaban la escuela sin periodo de adaptación “y no les pasaba nada”. Otras opiniones van en la línea de que se exagera  la importancia de los primeros días de escuela, relativizando que éstos vayan a marcar la evolución posterior del niño. En este sentido alegan que tampoco es tan grave que la entrada al colegio sea vivida de forma angustiosa, ya que todos se acaban acostumbrando y al final lo que importa no es el inicio del camino, si no toda la trayectoria recorrida.

Por supuesto, no estoy de acuerdo con estas posturas, por varios motivos. En primer lugar, que algo se hiciese mal antes, no es excusa ni justifica que se siga haciendo del mismo modo. ¿Y que no les pasa nada? Afirmar eso es conocer muy poco (o más bien respetar muy poco) las necesidades de los niños.
Creo que hay que tener en cuenta algo que me parece determinante…actualmente ya no hablamos de niños de tres o cuatro años que se incorporan por primera vez a la escuela…ya no sólo hablamos de esos niños. Creo que hay que tener presente que en la actualidad los niños se ven obligados a abandonar el entorno familiar (bueno, quizá abandonar suena muy radical)  e iniciarse en la escuela desde muy pequeños, estamos hablando de bebés desde cuatro meses…creo que sí les pasa algo cuando se les separa de su figura de apego, cuando se sustituye su entorno natural por otro institucionalizado y desconocido, cuando son suficientemente mayores como para sentirse abandonados y demasiado pequeños como para entender el concepto de que “mamá vendrá después”. Y a ese algo que les pasa o les puede pasar es a lo que tenemos que mirar y prestar atención, procurando poner todos los medios para que la transición sea lo menos traumática posible, ofreciéndoles la mejor de las acogidas. 

Quizá es verdad que los primeros días no tiene porque marcar el éxito escolar futuro, y aunque un niño haya vivido con ansiedad su incorporación a la escuela no quiere decir que en el futuro no vaya a adaptarse. Pero…¿y qué? Si respetamos a los niños, como educadores, como padres, como abuelos, como vecinos…ha de importarnos cada momento de angustia que tengan. Los mayores pensamos en el futuro, vemos a largo plazo…pero los niños viven el ahora, el presente, y en ese presente, si están sufriendo, debemos darles una respuesta. ¡Nunca debemos de dejar de ponernos en el lugar de los niños! Una entrada positiva en la escuela siempre facilitará todo lo que venga después.

Como decía pocos son los que hoy en día ponen en duda las bondades del periodo de adaptación, quiero pensar que esto muestra una tendencia hacia un mayor respeto hacia la infancia y sus derechos…pero…

…pero…¿todo es tan idílico en el día a día de las escuelas infantiles? En muchas ocasiones el derecho del niño pasa a sacrificarse por otras cuestiones como es la imposibilidad de los padres de estar disponibles durante todo el periodo de adaptación (ojo! No hay que culpabilizar a los padres por esto…algo falla en el sistema cuando el tiempo dedicado a los hijos, es el tiempo que “sobra”), con lo que a veces en dos días éste se “ventila” , también se puede hablar de falta de flexibilidad en su aplicación (no todos los niños son iguales!), tiempos casi inexistentes para compartir espacio familia y niño…  Entiendo que es difícil compaginar lo que “debería ser” con lo que “tiene que ser”…pero éste ya es otro tema…


Ahora sí…

    “Sólo los niños saben lo que buscan”. El Principito
                                                                      


Como ya habréis imaginado el principito que da nombre a mi blog no recibe tratamiento de alteza real, no tiene privilegios de cuna, ni vive del cuento…aunque sí viene de un cuento. Para mí de uno de los cuentos más hermosos jamás contados: El Principito. Creo que esta historia de Antoine de Saint-Exupéry guarda muchas enseñanzas e invitaciones a la reflexión, habla de temas universales que están presentes de un modo u otro en nuestro día a día…y creo que muchos aspectos también se pueden aplicar a la Educación Infantil. Nos invita a recuperar la mirada de los niños, que saben ver lo realmente importante, eso esencial que no es visible a los ojos, niños que como el Principito, no se resignan a dejar preguntas sin contestar.

Creo que recordar los niños que fuimos algún día es esencial en nuestra profesión, por que esa será la mejor forma de entender a nuestros pequeños y de responder mejor a sus necesidades.

Por todo ello he querido hacer al Principito protagonista de mi jardín, un jardín pensado para los niños (como lo fueron los kindergarten en su origen), donde a través de la reflexión consigamos que las semillas que plantemos se conviertan en rosas, esas rosas que representan el amor, los cuidados, la preocupación por el bienestar.

     “El tiempo que dedicaste a tu rosa, es lo que hace que ella sea tan importante para ti”.  El Principito
                                                                        


Tenemos que ser conscientes sin embargo de que en nuestro jardín también pueden aparecer baobabs, esos árboles tan temidos por el Principito, que amenazaban con destruir su planeta por lo que se afanaba en arrancarlos cuando eran pequeños…así tendremos que hacer con las contrariedades, falsas creencias, ideas dañinas, ministros incompetentes, apocalípticos nocturnos, etc, que nos vayamos encontrando en el camino…a veces no será fácil distinguirlos, porque cuando son pequeños se pueden parecer a las rosas y si no los arrancamos después será demasiado tarde.

     “ Niños, cuidado con los baobabs!”

Para empezar…La no presentación…


Este blog no va a tratar de príncipes, ni azules, ni multicolores…

Tampoco va a tratar de jardinería, ni de arreglos florales…